"En Pos del Fuego Primordial"

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Trilce, Vive

lunes, 14 de septiembre de 2009

Luis Alberto Sánchez (LAS) escribió hace tiempo: "Trilce fue una isla incógnita y repudiada. Orrego y yo nos hicimos el hara-kiri crítico al amparar eso que los 'viejos' llamaban 'disparate', y los 'jóvenes' 'pose' ". LAS ya no está para amparar a Trilce. Trilce ya no necesita que la amparen, se ha consagrado incluso con independencia de Vallejo, como éste en los barracones libertarios de la historia, aunque los Barones de Cungunday lo quisieran preso por nada ¡en una cárcel del Perú!

La vida es tiempo y misterio, o verdad evidente descorrida fragmentariamente ante unos ojos efímeros. Por eso, desde el presente, no nos toca ver la verdad consagrada sino como verdad presentida y/o revelada. La gloria de la vida yace oculta para los que la viven. Cuando al fin nuestras vidas se perfilan en su verdad, cualesquiera que esta fuera, los que la vieron o la vivieron, ignorantes o ignorados, se fueron. Verla antes es cosa de espíritu o de métodos, dirán unos y otros; pero reconocerla cuando no hay ya ante quien es cosa de tontos o culpa de inútiles.

Hace poco, en el egregio Paraninfo de la Universidad Nacional de Trujillo, donde se dieron cita a través de sus años algunas de las voces más claras de la cultura local y nacional, el Departamento de Lengua y Literatura de la Facultad de Educación y Ciencias de la Comunicación organizó una ceremonia por los 50 años del Grupo Literario Trilce, eslabón fundacional de las letras peruanas junto a otros de antes y de ahora. Allí estuvieron física y espiritualmente presentes sus miembros señeros, para vergüenza de los ausentes de cuerpo y espíritu.

En digno silencio, como dos leones griegos, Juan Paredes Carbonel y Santiago Aguilar flanqueaban el atrio del recinto. Los discursos de orden fueron de Segundo Llanos Horna y de Teodoro Rivero Ayllón. Fue una sorpresa escuchar el Himno al Maestro de Gerardo de Gracia y la Oda a la Caña de Azúcar de Paz Esquerre, tan llenos de sencillez, sentido y de sentimiento inteligente e inteligible. A mi lado, entrañable, Rasu Ñiti y mi amigo, Guillermo. En un lugar destacado el aura de la Dra. Elia Álvarez del Villar y, a su lado, el amigo del arte, Hernán Miranda Cueto.

Aunque esta fuera la mejor ocasión para un multitudinario mitin y un ágape apoteósico de todos los involucrados con las letras y la cultura, con la fe en Dios y en el Hombre, y con la historia de su encuentro regional como revolución y redención de los caídos, sólo estuvieron contritos y entusiastas los traídos por el Espíritu. Todavía hay mucho que decir y que hacer contra el miedo que se ensaña en los hombres. Todavía es tiempo para escucharnos una y otra vez y unir los eslabones de la cadena de la que está hecha nuestra brillante estirpe espiritual, como dijera, el día que volvía a nacer, el Dr. Luis Díaz Díaz.

De la Universidad Tradicional a la Universidad Traicionada

lunes, 24 de agosto de 2009

Normas como la espuria Constitución del 93, la Ley Universitaria 23733 y otras despojan de derechos a los estudiantes, a la comunidad universitaria y a los pobres de la ciudad y del campo. Sólo entre 1995 y el 2007 el aporte estatal al presupuesto universitario disminuyó de 84% a 62%, mientras los Recursos Directamente Recaudados se incrementaron del 16% al 70%, en casos como la UNI y La Molina, donde el estudiante es tan cliente como en las privadas, lo que origina que el porcentaje de estudiantes procedentes de colegios nacionales en esas casas se reduzca sistemáticamente año a año.

Vía "ingresos propios" el Estado se desentiende de las universidades públicas, obligándolas a aumentar las tasas de matrícula, trámites documentarios, carné, pagos por bachillerato, cursos de titulación, doctorados, maestrías, complementación, segunda especialización y otros que vuelven difuso el carácter gratuito del servicio mercantilizándolo. Si además de todo aquello les atiborramos con un activismo desbordante, absorbente y descoordinado, y escolarizamos el sistema, entonces echamos a los alumnos pobres al estar impedirles trabajar.
Muchos, so pretexto de aumentar la oferta universitaria abriendo espacio a la inversión privada, se enriquecen con el negocio universitario gracias al D. Leg. 882 que mercantiliza y desnaturaliza la educación pública, precarizándola; sin embargo, por un lado y volviéndola lucrativa, por el otro, estandarizándola pero vaciándola; descentralizándola pero tugurizándola y tecnificándola pero esterilizándola. Decretos Legislativos como el 924 y el 726 aún amenazan los derechos de libre opinión y difusión del pensamiento resucitando el delito de apología del terrorismo y usando la ocupación militar y policial de las universidades.

De la estamentalización feudal a la elitización del capitalismo deformado se desnaturalizó la demanda democrática y progresista que la sociedad exige. La ciencia subordinada al mercado deja de encarnar la racionalidad progresista para tornarse servil y antihistórica, reemplazándola por preceptos contrarios al desarrollo nacional autónomo, entronizando prácticas como rentabilidad sin relevancia, demanda sin pertinencia, competencias sin crítica, eficacia sin responsabilidad. Tampoco sirve apretar la mordaza contra las demandas conscientes que la universidad incuba, estigmatizando la crítica contra el Estado plutocrático, pro-imperialista y pro-chileno, tal como confirma el penoso espectáculo dado por Mercedes Cabanillas y sus ad-láteres en varias de sus intervenciones e iniciativas congresales. El grito de reforma, acaecido del 2003 al 2008, de México a Chile, anuncia una reedición de ese proceso inconcluso, pese al entreguismo y al oportunismo.
Nada podrá, no obstante, castrar la historia como escenario de la libertad aunque se programe el fracaso sin esperanza en el cuerpo y en las mentes de la nueva generación de esclavos, acorde con las aberraciones que despliega el capitalismo decadente desde el pragmatismo positivista y el instrumentalismo individualista.

La Duda 'Brackiana": reforestar o deforestar...etc.

lunes, 17 de agosto de 2009

¿Qué objetivos de primera línea se habrá marcado el Ministro de Medio Ambiente peruano al frente de su cartera para enfrentar ya los efectos del cambio climático y la escasez del agua? Hasta ahora, no se escucha nada.

¿Cuál será, pues, su plan forestal: sembrar agresivamente árboles por todo el país o agresivamente promover la industria maderera? ¿Cuál será su plan hídrico: trasvasar agua de un valle a otro para engordar a los empresarios agroexportadores de algunos valles a expensas de otros o represar inteligentemente el agua a través de todas las gradientes andinas?

¿Cuál será su plan ecológico: seguir alabando a las mineras que sacrifican y envenenan el agua de las cuencas o entregar a las comunidades el derecho a decidir qué actividades autorizan sobre sus recursos y qué clase de recursos les entregan para ejecutar verdaderos proyectos de reciclamiento y limpieza del agua?

¿Cuál será su plan de desarrollo rural: priorizar las necesidades de los productos de agroexportación u orientar un plan para satisfacer las necesidades alimentarias de la población?

¿Cuál será su plan marino: empezar a proteger las especies marinas y tratar las aguas de las cuencas antes que envenenen al mar o depositar su inmundicia mar adentro a un par de kilómetros en las fosas marinas?

¿Cuál será su plan de salubridad: ejecutar modernos sistemas comunales de oxidación y recuperación de aguas para toda ciudad de más de 3,000 habitantes o seguir esperando que llegue la iniciativa y la inversión privada que nunca llega?

¿Cuál será su política institucional: disimular la codicia irresponsable de las burguesías al mando de los ministerios implicados en minería, agricultura pesca, industria, energía y salud o dar el salto cualitativo hacia un sistema que someta cualquier plan de negocios al interés de los ciudadanos?

¿Cuál será su plan político: dialogar con los que causan los daños o con los que son perjudicados?

¿Cuál será su plan moral: tolerar que el interés de unos pocos nacionales o extranjeros nos impongan como criterio directriz la captación de unas pocas divisas para engordar a la burocracia o denunciar toda actividad que ponga históricamente en riesgo presente y futuro al pueblo?

Por lo pronto, sabemos que no hará nada distinto de lo que él ya nos ha mostrado puede hacer. También, que cualquier cosa que sea que esté imaginando no ha de ser muy distinta de lo que la oligarquía y el imperialismo le permitan imaginar y realizar. De nada le sirven todas las mediciones, evaluaciones y advertencias, ni todas las desgracias que ya vive el pueblo, él sólo oirá los cantos de las sirenas empresariales para dejarlo todo una vez más sólo en el papel, porque los indios no valemos más que los negocios que los ricachones "nos hacen el favor" de desplegar en el país para una caja fiscal siempre ahíta de recursos.

Implicancias morales de la Nueva Ciencia

lunes, 3 de agosto de 2009

Dejemos atrás a Yehude Simon, hundido para siempre en el horror de su paso por la jungla, y recordemos al verdadero Humanismo, para el que la dignidad del hombre implica: 1) derecho al ejercicio pleno de la diversidad cultural; 2) diferencia e igualdad de las personas; y 3) derecho a discrepar y a resistirse legítimamente a ser reducidor por una identidad dominante. El Hombre ha sido, más allá de los rituales que nos diferencian, la posibilidad sin precedente de que Dios se mire en el Cosmos, éste se sienta en Nosotros, y de que nosotros seamos la dimensión del encuentro, en el esfuerzo por alcanzar, en supremo acto creativo, los mínimos que nos confirmen como bestias o que nos transformen en héroes o criaturas celestes.

De las relaciones entre las cosas de la naturaleza emerge un organismo universal autosuficiente, un sistema evolutivo unificado dotado de Alma Universal. Transformar la naturaleza desde sus leyes es un compromiso ecológico. Hurgar en sus entrañas en pos de la clave escondida nos pone al borde de la ciencia positiva. Ir por debajo del orden establecido sirve para descubrir que es preciso volver a la unidad con ella. El universo, la naturaleza dentro de él, se nos presenta -ahora- como un sistema de elementos simples interconectados en relaciones complejas, causa de todo y de sí mismas. En su inteligencia, a partir de fenómenos contradictorios y caóticos, elabora principios vivos que reproducen, recrean y reciclan información para recomenzar. La independencia universal nos dice que en este orden no hay demonio que cause los males del mundo aunque a veces nos topemos con algunos.

Si se le deja libre, cada ser vivo desarrolla en pos de un fin que descubre en el camino. Su "forma" no se explica a partir de fines impuestos, sino a partir de aquellos que naciendo de fuerzas internas interactúan entre sí, ininterrumpidamente y a saltos, de lo infinitamente pequeño a lo infinitamente grande. El mito de Hércules reproduce esa lógica aplicada al hombre que se hace héroe cuando rompe las ataduras que se lo impiden. Doce fue el número alegórico de sus trabajos para trascenderse: matar al León y cortarle la cabeza a Hidra, su hermana, equivale a liquidar la soberbia impenetrable y vengativa del gobernante. Entregar la Cierva de las patas de bronce y cazar al Jabalí de Erimanto semeja a juzgar al cobarde que aterroriza al bosque. Limpiar el establo del Rey significaría, hoy, limpiar el Congreso, la Casa de Pizarro y el Palacio de Justicia. Robarle la mamadera a los intocables y hurtarle las manzanas a los privilegiados es finiquitar al Cancerbero que las defiende. Purificados, como él, por la Madre Tierra volveremos de infierno a cielo, saliendo de Estado a Nación.
No hemos entendido aún que la condición primera para participar en la vida pública consiste en domar nuestras pasiones privadas, disipar la oscuridad de la mente, purificarse en el servicio y encadenar los prejuicios de la razón de Estado. De los deseos básicos a la lucha por propiedad, poder y honor, hemos venido, finalmente, al conocimiento, para descubrir de dónde vienen nuestras raíces y saber la respuesta a la vida si ella es alguna clase de pregunta.

De porcinos y patriotas

martes, 28 de julio de 2009

Antes de que la AH1N1 o gripe porcina llegara y se instalara desnaturalizando nuestras relaciones personales (aislándonos a los unos de los otros, reticulando y paralizando nuestras actividades) otras gripes peregrinas, como la aviar, ya nos habían amenazado e incluso mordido como la fiera tos de perro.

Días antes de que se suspendieran las clases y las actividades en espacios educativos y públicos, en la recta de un nuevo 28 de julio, me atreví a escribir en la pizarra acrílica: “El Perú es grande”. Yo pensaba en lo de Basadre, en lo de Heraud, en lo de Olaya; pero mis alumnos sonrieron. Hubiera preferido morir.

Ilustrar tiene sus bemoles, vicisitudes y fracasos, pero si esas actitudes se transforman, ante nuestro desconcierto, en convicciones, disposiciones y determinaciones conscientes, entonces el Perú dejaría de ser, no sólo un objeto estético o una tarea política, sino incluso una construcción y una posibilidad histórica.
Al hecho infeliz de que los vecinos nos arrebataron desde siempre, nos arrebatan y pretenden arrebatarnos ahora, desde fuera y desde dentro, territorios, recursos y destino, está el no menos doloroso de constatar que los gobernantes lo subastan al mejor postor, abierta o clandestinamente, diestra y siniestramente.

Si el Perú dejara de ser el mayor de los motivos para quedarse, para empeñar la vida en el proyecto, y abrazar gustos la muerte antes de declinar ante sus enemigos tiránicos, ‘democráticos’ o totalitarios, habríamos sucumbido al individualismo que nos venden los viejos y los nuevos liberales, con la modernidad fantasmal.
Es cierto que las marquesinas de los grandes centros comerciales son espacios de socialización, de encuentro y de esparcimiento; pero también lo es el hecho innegable de que las relaciones que nos vinculan los unos a los otros en el mercado dejan de ser las culturales comunitarias y comunicativas para ser las del casino y el consumo.

El Perú va dejando de ser el paisaje rural o urbano donde la diversidad multilingüe y multinacional de los productores directos se arremolina regateando en ferias populares o en paraditas barriales para aportar los frutos de la tierra, ante la cual es posible recordar quienes somos y podemos ser si tuviéramos los medios para decidir el asunto entre peruanos.

Nadie puede negar el tamaño de las inversiones y la cuantía que corre diariamente en mercancías, pero nadie puede olvidar que el capital no tiene bandera y tiene vocación cosmoplita aunque hable de productos ‘bandera’, y aunque las patentes fueran peruanas. Igual no podemos negar el carácter impersonal del juego neo mercantil.

Estupefacto, salí lentamente en un instante de mis largas meditaciones peruanas, y con el entrecejo arrugado les pregunté el por qué de la sonrisa cínica. Ellos, extrañados, mirándose entre sí, me espetaron que era de impotencia. Que debía aceptar que el Perú ya no era ancho y que era más ajeno que nunca, vendido ‘a chicha precio’.
Indignados, todos coincidimos que de este doloroso plato comen escandalosa y viciosamente juntos: perro, paloma, pericote y chancho. O era gato? ¿Qué importan las tradiciones si han sidos traicionados San Martín y San Martín? Perdónennos la nostalgia del viejo imperio ante la arrogancia del nuevo Imperio global.

PPK en problemas!... y en la UNT

jueves, 23 de julio de 2009

Ser o no ser

lunes, 13 de julio de 2009

Cuando William Shakespeare, el gran literato inglés, acuñó la locución que ha hecho famoso al "Rey Lear" y lo ha inmortalizado a él mismo, no pudo imaginar para cuán diversas clases de cosas y casos serviría andando el tiempo.

La expresión fue parte de las deliberaciones de un príncipe indeciso, quien encarnando el poder político no se decidía a acometer el desafío de regular y gobernar la existencia de su nación cuando era incapaz de hacer lo propio con su propia vida, atenazado como estaba por sentimientos contradictorios respecto de su padre, el Rey muerto.

La supuesta similitud entre las fuerzas de la tradición y la del destino riñen con la libertad (individual y colectiva) como ejercicio capaz de abrir posibilidades y desenlaces distintos en el devenir de la historia y de nuestras biografías.

El mismo carácter tendría para los ciudadanos, en una circunscripción territorial y política, el peso y la gravedad compulsiva de la ley, de la que -hipotéticamente- ningún individuo podría escapar, incluso el Rey, primer obligado a cumplirla y hacerla cumplir.

Es evidente que cada contexto cultural modifica, más o menos, la impronta universal e inapelable de la ley sobre los gobernados y sobre los gobernantes. Todos entendemos sin sorprendernos, pero no por eso con menos indignación, que Perú no es Inglaterra y que, quien hace las veces de Rey, no se parece en nada a Juan Sin Tierra, al mítico Rey Arturo o al dramático Rey Lear.

Entre nosotros, como los gobernantes le hacen ascos a ley, poblándola intencionalmente de vacíos o sumergiéndola en laberintos indescifrables o puenteándola con toda clase de tinterilladas, ocurren casos de ripley, como que los docentes de las universidades públicas hayan esperado 25 años para que empiece a ejecutarse el mandato de homologarlos con el haber básico de sus homólogos del poder judicial, o de que el Poder Ejecutivo presente una acción de inconstitucionalidad contra la resolución del Tribunal de Garantías Constitucionales para no terminar de cumplir con el 30% faltante, que nos birlan desde hace dos años más.
Este drama político marginal, al más puro estilo bravucón y abusivo, es igual que robarle el monedero a un jubilado en la ventanilla del Banco de la Nación -los catedráticos así lo sentimos-. Después de ver a Alan García, jefe supremo del consejo de ministros, pasar piola, respecto del asesinato de un número indeterminado de los ciudadanos "de no primera categoría, amazónicos o serranos, que él dice presidir, y de ver a Rómulo León pasar por debajo de la vigilia ciudadana, aprovechando los escándalos chicha, uno tiene la sensación de que la ley no pesa, que las palabras se las lleva el viento y de que quienes nos gobiernan no tienen sangre en la cara.

¿Será que no habrá otra forma de obligar al Estado, al gobierno y al régimen a cumplir la ley más que blandiendo la amenaza de una futura huelga docente? Ser o no ser, he ahí el dilema.

Reos de su responsabilidad no asumida

lunes, 29 de junio de 2009


Hoy, mientras caminaba en mi paseo dominguero, me topé con cientos de sanjuanistas, tercamente de amarillo, pese al día gris, marchando a la Plaza Mayor de la ciudad. Como alguna vez fui docente sanjuanista también los seguí, pero de lejos.

Mientras pasaba por las esquinas miraba de tanto en tanto los kioskos criollos con las noticias de la semana de escandalosa falta de vergüenza de nuestras autoridades del Poder Ejecutivo. Ambos, Premier y Ministra, se me antojaron, lo que a los viandantes que se paraban a comentar las noticias les parecían: un buen par de desvergonzados, aferrados a un cargo para el cual no dan la medida. Incapaces de hacer paciente docencia.El uno quiso salir de la encrucijada acudiendo al argumento más socorrido de todos: "todos somos culpables". Entre la sociedad civil y la sociedad política, la responsabilidad mayor es obvia. La Nación no es culpable de lo que el Estado hace.La otra, a sabiendas que aquél no podía echársela como un acuseta de primaria, no encontró mejor salida que acusar al responsable policial del sector y de la comandancia general de la PNP.

Al fin y al cabo, los jíbaros y aguajunas y otras naciones, igual que las víctimas de la PNP, fueron los chivos propiciatorios de quienes son incapaces de enarbolar y sostener el diálogo y la persuasión hasta la conciencia.Al volver en mí, las calles centrales se teñían no solo de amarillo canario sino de canas de promociones inacabables de maestros sanjuanistas y de viejos sanjuanistas, maestros de la vida.

La primera cosa que un profesor o un postulante a maestro aprende, es que todo "bien" impuesto... se convierte automáticamente en mal. Todo político primarioso sabe que aunque la decisión popular sea errónea, en caso de que lo sea, deja de ser un error sólo cuando los propios agentes de la resistencia, se convencen de lo contrario, vistos los resultados con que la historia nos persuade.Matar y encarcelar, mentir y manipular son los medios de politicastros maquiavélicos que consideran criminalmente que es posible apelar a cualquier recurso para salirse con la suya bajo el pretexto de que aquello que se hace... se hace por un fin tan presuntamente alto que justifica en nombre de la patria y el progreso cualquier cosa.

Cruza frente a mí, de pronto, un anciano maestro sanjuanista nonagenario, vestido a la usanza y la ocasión. Su nieta lo conduce en una silla de ruedas. Él, orgulloso y humilde a la vez, la anima presuroso para llegar al compromiso con la historia viva de esa comunidad. Me siento de pronto conmovido por su sentido de responsabilidad sin imposición.

Me pregunto si quienes nos gobiernan son capaces de un gesto de responsabilidad que no implique gobernar a favor de nosotros, contra nosotros. En ocasiones así, recuerdo a mi difunta abuela corriendo tras de mí como todos los sábados con el tarro del enema y la canícula para lavarme el estómago... "por mi bien". Cosa que en ese tiempo y también ahora no compartí ni comparto. Cada uno y cada pueblo, sabe lo que es su bien, y punto.

La Vida no es "linda" (1)

lunes, 22 de junio de 2009


La vida no es 'linda' como dicen los simplones de la movida de masas. Ella es agón: lucha contra las formas del mal y de la muerte. En tiempos como estos, los optimistas nos jugamos ( de intención y de concreción, de palabra y de obra, en teoría y en praxis): por una razón de lo histórico como trance compartido, por una racionalidad crítica pero comprometida, tecno-científica pero no instrumentalizadora, y por una evolución de la especie humana que no suponga la extinción de las demás, por un desarrollo dialogado desde la diversidad y el desacuerdo, y por un perfeccionamiento en libertad.

Actuamos, bajo riesgo responsable, desde la fragilidad, la fugacidad, la futilidad y la falibilidad de la condición humana, con las víctimas dolientes de la explotación, de la colonización, del exilio y la exclusión, y contra la muerte, las formas iletrada y no ilustrada de la ignorancia, y el miedo oclusivo o represivo instaurado por los genocidas disfrazados de "democracias constitucionales", de "dictaduras salvadoras" o de "profetas mesiánicos". Peleamos por el cambio de relaciones entre el paisano y sus recursos. Peleamos para que el producto del trabajo no le sea enajenado al trabajador y para que nada impida al ciudadano ir por un mundo de todos. Peleamos con los hombres a favor del hombre y de lo que queda de la naturaleza. Peleamos contra las transnacionales, los imperialismos y sus secuaces locales.

El único imperativo permisible es enfrentar la injuria, la impiedad y la injusticia que defienden con virulencia los terroristas de Estado en nombre de una noción de progreso, de modernidad y de prosperidad impuesta y compulsiva, que nadie quiere ni a la buena ni a la mala porque ya conocemos cómo empieza y cómo termina. Nadie tiene derecho a ejercer la tutela pública o privada sobre otro si este no la pide, nadie tiene derecho a justificar lo que se hace tras la treta de un paternalismo que limita la libertad. Hay rodando demasiado horror para sacarnos del presunto error de oponernos a la demagogia de los vendedores de veneno.

Mientras removemos las barreras que impiden que el mundo sea humano, es imprescindible el máximo de igualdad para resolver las contradicciones fundamentales, sorteando las contingencias y las tendencias nefastas del momento. Se trata de ver el cuadro completo de la sociedad en la dinámica de su devenir sin perder de vista las emociones, los pareceres y las decisiones de los demás. La cuantificación del rendimiento, de la utilidad y del rédito no están por encima de las gentes. Rompamos los parámetros de esta pseudo-modernidad tardía, teóricamente exhausta, y prácticamente imposible, que pugnan por concretar los Pizarro y los Alvarado de antes, los Fitzcarraldo y los Romero de hace poco y, por supuesto, los Fujimori y los García, los Del Castillo y los Gonzáles Posada, los Simon y los Mulder, y otros felipillos, capaces de racionalizar el estropicio pontificando de sus muertos, que lo están porque los mandaron a disparar a sus hermanos en los bosque, en los socavones y en las plazas.
El mundo que veo no es el mundo verdadero, apenas es la imagen persistente de un mundo que se resiste a desaparecer. El mundo verdadero es el que podría ser si fuéramos capaces de remover lo que haga falta.

Oda a los Comunes

miércoles, 3 de junio de 2009

A pedido de mis alumnos, siempre gracias por su apoyo.

Poemario ODA a Los Comunes

Peer Gynt

martes, 26 de mayo de 2009

A propósito de la invitación que me hiciera Arpegio, institución que tiene como bandera a la "Orquesta de Barro", para la lectura del cuento de Henrik Ibsen "Peer Gynt" durante la presentación de la composición magistral de Edvard Grieg que lleva el mismo nombre en el Teatro Municipal de Trujillo, es que me permití esbozar unas líneas acerca de este personaje llamado Peer... el cuento ahora lo tenemos en español gracias a la traducción de la señora Miriam García.

Ibsen, un niño solitario, de genio desagradable, es el creador de una pieza dramática violenta, alucinante, oscura y difícil de representar. “Peer Gynt. Peer encarna a un fabulador empedernido, un egoísta convicto, un diletante confeso, pero también a un adorable canalla que rapta a Ingrid en su boda y la abandona; da su palabra de matrimonio a la hija de un rey e incumple, e ilusiona a la noble Solveig, pero eterno adolescente, entregado a la heroica búsqueda de sí mismo, es incapaz de entender y no sabe sentir amor. Al final, vuelve a casa y llora a la sombra de su amada que le perdona y le despeina con dulzura. Ausente de sí, llenó de ambiciones, se alejó, pero vuelve vacío. Por el camino de la montaña, las hojas, el viento y el agua le dirán: "Por tu silencio hemos muerto disueltas en el surco. Somos la canción que, traicionando a tu corazón, no entonaste y las lágrimas que no asomaron a tus ojos, ¡necio! Nunca fuimos ni el pensamiento ni la obra que debió morar en tu cabeza y tomar el impulso de tu brazo y el brío que debió alentar tu corazón".

Ibsen, defendiendo su obra, escribía a Hegel en 1867: "Acaso agradará a usted saber que Peer Gynt existió en realidad, que vivió en el Guldbrandsdal, en un valle de Noruega, a fines del siglo XVIII o a principios del actual y que, precediendo las voces de la naturaleza, tras larga ausencia, volvió por las pampas de granito a encontrarse con el desencanto del retorno: descubrir que el amor buscado por el mundo estuvo muy cerca, en la partida. Un amor que, amándolo, le dejó partir con la esperanza de que al regreso se le brindara, sin pedirlo”.

En la literatura el amor de Peer y Solveig, pleno e imposible, representa la unión del alma y el cuerpo, que se anuncia ya en Dante y Beatricce, en la Bella y la Bestia, en Tristán e Isolda, en Cyrano y su enemigo íntimo, el apuesto Christian, como batallas entre la razón y la sensibilidad. La reflexión sobre la razón y sus sombras ya está en Goya, en los románticos alemanes, en el expresionismo y otras metáforas universales.

La vida siempre ha de ser lo que seamos capaces de enfocar y de hacer, aunque nunca lleguemos a ser el que queremos o creemos ser. Un Quijote vencido es mejor que una misión defraudada. Ir a lo profundo cuando ya no alcanza tiempo para recomenzar es perder la oportunidad de renacer del olvido. ¿Qué haremos cuando al final todo vuelva al orden mortal y moral que preside el mundo? ¿Qué haremos cuando la diosa que castiga a los que defraudan a los suyos nos alcance? Tú, que nunca militaste bajo ninguna bandera, ¿qué frutos exhibirá tu alma antes de ir a la nada?

El ser humano en su forma mortal y orgánica, a veces incluso su sombra literaria, no puede enmendar un exceso sin caer en otro. Para huir de su desorden va en pos de un orden superior, fuera de sí, que no existe, para descubrir al fin que donde vaya sólo encuentra que sus ojos transforman lo que ve en las ruinas de la verdad que yace en su alma.


Y algo de la lectura del cuento acompañada de la tercera pieza de la obra:

LA MUERTE o Proposiciones sobre la Alquimia de la Vida

miércoles, 13 de diciembre de 2006

El que se conforma con su forma ha muerto aunque no haya muerto aún.
El que no quiera entender la irreductible unidad de lo existente se autoexcluye.
El que no practica el servicio como ruta ascensional no conoce el perfeccionamiento.
El que da y recibe gratuitamente y con gratitud llega a la meta en cada punto.
Error y demora son ya un castigo, por eso un bien impuesto induce a la desconfianza.
El Yo que no se integra consigo mismo y con los demás no vive.
El ego que no se transforman por el dolor y el desapego prolonga su conflicto.
El despertar es morir para vivir, vaciarse para aprender, perder para ganar.
El que sea Señor de sí mismo se da del todo sin cálculo y sin duda.
El agua ahoga pero moja; el fuego quema pero abriga; el veneno mata pero cura.
El mal prepara para el bien, el suplicio para el gozo y el vacío para el desafío.
El salir del intestino es el único camino para alcanzar nuestro destino.
Por eso...Toda reflexión filosófica seria es una forma histórica de muerte.
Todo significado y sentido de la muerte se patentiza en la historia cultural y filosófica.
Todo significado y sentido vital se patentiza en el modo en que enfrentamos la muerte.
Todo significado y sentido de la agonía nos es patente en los estudios bío-psico-sociales.
Toda extensión de una de las formas de muerte a la de las demás es reduccionismo.
Todo intento plausible consistirá en explicar la diversidad de concepciones sobre la muerte.
Toda región de la realidad tiene su forma específica de parecer, padecer y perecer.
Todos los seres perecen en distintos grados, del mínimo inorgánico al máximo humano.
Todo «perecer» depende del grado de «durabilidad» de su nicho natural.
Todo ser se ubica entre los extremos de la escala real.
Toda muerte funciona como fenómeno y propiedad.
Todo mortal deja de ser real en cuanto vaca del conjunto contínuo de la naturaleza.
Todo contexto ‘mortal’ siempre será vagamente similar a otros, como hecho y como valor.
Toda evocación de la muerte será irrepetible e intransferible por sus circunstancias.
Toda muerte enfoca la modalidad y el proceso, no al sujeto, pues todos dejan de vivir.
Todo ser vivo deja de estarlo, en cambio todo hombre además muere.
Todo morir se incluye en el dejar de vivir, y éste en el dejar de existir, y estos en el tiempo.
Toda entidad real es temporalmente finita acorde con la complejidad de su estructura, de la clase de sistema en que se ubica, y de las leyes que expresan su regularidad.
Todo grado entre perecer y morir son formas de un único cesar, pero el morir implica a todas.
Toda muerte merece ser llamada cesación, pero no toda cesación merece ser llamada «muerte».
Toda existencia es mensurable porque en el tiempo contínuo todo es discontúno.
Toda descripción, explicación de la realidad o deseo afirma y niega la idea de absoluto.
Todo extremo epistémico ubica la existencia en la realidad pero no comporta realidad alguna.
Todo optimismo fisicalista afirmará que la muerte es la apariencia de un proceso interminable.
Toda idea de Espíritu como Naturaleza y viceversa transfunde las propiedades mecánicas y características mentales.
Ningún Absoluto-Ideal fundamenta lo relativo-real pues el todo emerge de las partes.
Todo lo existente descansa en una estructura material compleja y diversa.
Todo artificio explicativo sitúa realidades ontológicas entre polaridades epistemológicas.
Toda forma material tiene la posibilidad de dar emergencia a otras.
Toda forma de conciencia no puede estar desligada de una base material.
Todo predicado es más o menos el atributo entitativo de realidades concretas.
Nada pertenece en absoluto a tal o cual tipo de realidad porque no hay realidades absolutas.
Toda determinación es posible si se usa más de un punto de referencia.
Todo devenir es una emergencia multidireccional, un tender entre extremos inexistentes.
Toda anfibología acerca de que todo es todo en todo envilece toda predicación y predicción.
Ninguna realidad puede ser atrapada en ninguna exhaustiva estructura conceptual.
Ningún explicación determina en abstracto, a priori y para siempre la realidad a entender.
Todo elemento que se afirme no cambia no existe.
Todas las cosas son cesables porque son reales y no al revés.
Todo ser aparece como la forma de una tendencia multidireccional en el tiempo.
Ningún objeto existe sino hasta que actualice su posibilidad y probabilidad.
A las realidades inorgánicas les corresponde una cesabilidad mínima, o duración mayor, y a las orgánicas y humanas, una cesabilidad máxima, o duración menor.
A mayor complejidad mayor consumo de energía y menos tiempo si su masa no es suficiente.
El orden natural es un discontinuo pero los ordenes incluidos son continuos.
Cualquier forma de escindir a un objeto de la realidad para entenderlo es un artificio.
Ninguna ontología se adopta por su irrefutabilidad sino por su efectividad aunque sea provisional.
Toda realidad comporta un suigeneri continuo material sin principio, emergente del conjunto de las relaciones que determinan la forma de su movimiento.
Toda ontología es ajena a los sentidos del lenguaje pero afín a los lenguajes especializados.
Todo universo medido desde un referente único se aleja y vuelve al punto inicial sin fin.
No existen ni principio ni final evidentes, ni indeterminación ni determinación totales, pues tampoco sistema alguno da cuenta de su complejidad existencial y de su simple morbilidad.
En la secuencia real algunos modos de existir y perecer son más prominentes que otros.

...en el nueve del nueve del seis

domingo, 10 de septiembre de 2006

Porque la vida es presencia, a pesar de las ausencias,
hemos hallado un lugar donde no cabe la muerte
en ninguna de sus formas.

Porque la vida es encuentro, a pesar de las distancias,
hemos construido un lugar
entre tu corazón y el mío.

Porque la vida es camino, a pesar del cansancio,
hemos descubierto que es un paso
que aproxima los extremos.

Porque la vida es regalo, a pesar del egoismo.
No hay ni tuyo ni mío sino un todo
abierto y compartido.

Porque la vida es entrega, a pesar del olvido,
aceptamos que es servicio
sin condición y sin firma.

Porque hemos venido a recrearnos, a pesar de todo y de nosotros mismos.

En el amor no hay ni mucho ni poco, sino un todo y sin medida.
En el amor no hay ni pronto ni tarde, sino el presente constante.
En el amor no hay sombras, sino la luz de la confianza sin motivo.

Y porque tú eres azul y yo apenas amarillo...
No podré brillar sino sólo en tu inmensidad,
cosidos como estamos a la misma estrella.

Y porque el amor es un sí,
desde siempre,
No me iré ...aunque pareciera que sí.